Canoa Lab: el tiempo como elemento
Canoa Lab: el tiempo como elemento
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Canoa Lab: el tiempo como elemento
Canoa Lab:
el tiempo como elemento

A partir de la tradición mediterránea orfebre y alfarera, el estudio valenciano investiga y conceptualiza una nueva forma de acercarnos e interpretar los objetos que nos rodean.

A partir de la tradición mediterránea orfebre y alfarera, el estudio valenciano investiga y conceptualiza una nueva forma de acercarnos e interpretar los objetos que nos rodean.

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Raquel Vidal y Pedro Paz, creadores de CANOA, decidieron en 2010 romper con la dictadura de la velocidad para aventurarse en un nuevo camino que les llevara a otra forma de entender la creatividad. Para ellos, la experimentación plástica y el contacto con la materia prima es un factor fundamental para valorar el objeto que tenemos entre las manos y, sobre todo, para comprenderlo. Alrededor de esta filosofía flota todo un universo creativo del que ambos forman parte de principio a fin. 

En CANOA reflexionan sobre como el ser humano entiende el espacio y el tiempo, y sobre todo, cómo se relaciona con ellos. Por ello, las piezas de CANOA, hechas de barro y metal, se producen de forma artesanal e intuitiva, buscando desacelerar el ritmo de vida a través de procesos tradicionales que nos devuelven a nuestras raíces. Toda una construcción estética que sirve para terminar de explicar el concepto de CANOA.

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Fotos: Luisa Gutiérrez - Camisa: Sunad

CANOA reflexiona sobre el espacio y el tiempo y sobre cómo nuestros ancestros lo percibían de una forma muy diferente a la actual. ¿En qué se diferencia nuestra concepción del espacio-tiempo con la que tenían nuestros antepasados?

Creemos que existen muchos factores que provocan una diferencia sustancial en la manera de percibir la temporalidad y la espacialidad en una era pre-tecnológica/industrial y otra era tecnológica/industrial. Entre ellos podríamos destacar los medios de transporte de alta velocidad y las comunicaciones instantáneas generadas dentro de un marco digital. Nuestros antepasados entendían la relación espacio/tiempo como una ecuación indisociable, cuanto más distancia recorrían más tiempo necesitaban, algo que hoy en día no sucede de una manera tan sencilla. Nuestras distancias se pueden reducir en tiempo cuanto mayores son, por ejemplo, hoy en día invertimos menos tiempo en viajar a Londres que a Almería. Nos podemos comunicar con personas en otros continentes a golpe de un “clic” sin apenas sentir una diferencia temporal. Estos factores, entre otros, han provocado una aceleración en nuestro sentir espacio/temporal. Creemos que esta sensación de inmediatez exacerbada puede incluso llegar a generar conflicto, al menos a nosotros a veces nos sucede.

"Nuestros antepasados entendían la relación espacio/tiempo como una ecuación indisociable, cuanto más distancia recorrían más tiempo necesitaban, algo que hoy en día no sucede de una manera tan sencilla."

Una de las cosas que más presentes tenemos en nuestro proyecto es tratar de bajar esta aceleración y buscar una espacialidad y temporalidad más cercana a nuestro biorritmo, una percepción del tiempo quizás más próxima a la que podrían tener nuestros antepasados, a una idea de experimentación con los materiales y los objetos más enraizada a eso que ahora llamamos “slow”, y que no es más que una vuelta a sentir el tiempo y el espacio a través de la percepción humana alejada (si todavía es posible hacerlo) de la velocidad industrial y digital. Esto último fue posiblemente uno de los mayores condicionantes a la hora de decidir trabajar con los materiales y las técnicas que utilizamos en este momento en CANOA. Ejercemos dos nuevos-antiguos oficios (nuevos para nosotros, antiguos para la humanidad) y en este proceso descubrimos que las fórmulas artesanales requieren de una disposición muy minuciosa y lenta para ser desarrollados. Si en la antiguedad se usaban esos métodos para producir objetos (tanto de barro como de metal) debieron vivir un mundo en el que el tiempo pasaba, transcurría. Sin embargo, tenemos la sensación de que ahora el tiempo se gasta, se contabiliza y se gestiona demasiado racionalmente.

"Si en la antiguedad se usaban esos métodos para producir objetos (tanto de barro como de metal) debieron vivir un mundo en el que el tiempo pasaba, transcurría. Sin embargo, tenemos la sensación de que ahora el tiempo se gasta, se contabiliza y se gestiona demasiado racionalmente."

Creemos entender la producción de objetos desde un prisma de temporalidad humana, con la mínima utilización de maquinaria, con los tiempos que tarda una mano y una mente en producir cada uno de los objetos que producimos, en pensar y repensar cada centímetro de la forma y de la superficie, en generar un marco de difusión de nuestro trabajo lo más cuidado posible, en definitiva, sentir que todo requiere de un tiempo y una espacialidad concreta que determina un estar en el mundo un poco más pausado.

Siguiendo esta línea sobre la relación con el pasado, ¿A qué diríais que se debe que, a pesar de los múltiples cambios que ha experimentado, el trabajo con la cerámica y el metal se mantenga como una constante a lo largo de la historia?

Creemos que la lógica de esta permanencia responde a un compendio de necesidades vitales intrínsecas al ser humano. Producir cosas con las manos, investigar, experimentar con la materia plástica, disfrutar de los procesos de trabajo y de creación, en definitiva percibirse como un ser multipotencial capaz de desarrollarse y crecer a medida que se afrontan la infinidad de problemáticas que acarrea la decisión de producir objetos con las manos y la cabeza.

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Muchos materiales son y serán una constante a lo largo de nuestra historia. Es indudable que la tecnología industrial ha avanzado muchísimo en estos últimos años, apareciendo una ingente cantidad de materiales nuevos, con unas cualidades muchas veces superiores a los “antiguos”, mayor ligereza, dureza, flexibilidad, resistencia mecánica, etc., pero casi siempre, estos materiales están pensados para un ámbito industrial, siendo muy difícil obtenerlos para realizar una producción más artesanal. Y esto podría ser la causa de la constante histórica del barro, del metal, de la madera o de la piedra, ya que hasta el día de hoy muchas disciplinas artesanales se han mantenido vivas, con más o menos intensidad, con más o menos presencia, pero encargándose de guardar y conservar una parte muy importante de nuestra memoria colectiva, el conocimiento de los materiales y sus diferentes técnicas de trabajo.

Otro de los factores que han podido ayudar a la conservación del trabajo con estos materiales puede ser su memoria emocional, su conexión genética con nosotros, su cercanía a la naturaleza, la propia vibración de los mismos que nos transmite un sentir colectivo y ancestral. Todos ellos favorecen, consciente o inconscientemente, a una conexión con nuestro pasado, con un tiempo en el que guardábamos el alimento en tinajas de barro, en el que construíamos nuestros hogares con madera, en el que los metales nos ayudaban a construir objetos de mayor resistencia y ligereza. Esta memoria material podría ser la que otorga un mayor grado de fiabilidad con respecto a los materiales de “siempre”, pero sobre todo es la culpable de un lazo genético perdurable en el tiempo.

Habláis sobre la importancia de volver la vista atrás en los procesos productivos para crear de otra manera, ¿Qué método seguís para acercaros a estas técnicas primitivas?

La elección de estos dos materiales viene dada por su carga histórica, por la fuerte conexión que los une, por sus amplias posibilidades plásticas y por su enorme capacidad de transformación. El barro y el metal son materias primas que se han utilizado desde el principio de los tiempos tanto para fabricar herramientas y útiles, como para la elaboración de piezas de contemplación y de diálogo con el cuerpo, el espacio y el tiempo. La cerámica y la joyería han ido de la mano del desarrollo de cada sociedad, mutando y mostrando los intereses, gustos, necesidades y preocupaciones que marcaban cada época. Nos ayudan a comprender a nuestros antepasados, acercarnos a ellos y, en nuestro caso, a poder sentir de manera más cercana como percibían los materiales y las formas.

También nos sentimos atraídos por los fuertes nexos de unión que han existido siempre entre el barro y el metal, sus largos y lentos procesos de producción y su íntima vinculación con el fuego, elemento de gran atracción, cargado de cierta función mágica y rebeldía, el eterno deseo de controlarlo. Nos gusta pensar que ambas prácticas nos convierten en una especie de arqueólogos del metal y la cerámica, en exploradores temporales que recuperan antiguas sensibilidades para llevar a cabo una producción de objetos ajustada al tiempo natural, responsable con el mismo, que centra su interés en la observación pausada del medio natural, en el valor artesanal y en la experimentación plástica.

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"Nos sentimos atraídos por los fuertes nexos de unión que han existido siempre entre el barro y el metal y su íntima vinculación con el fuego, elemento de gran atracción, cargado de cierta función mágica y rebeldía, el eterno deseo de controlarlo." 

Uno de los puntos centrales de nuestro interés reside en la investigación que desarrollamos acerca de la conexión-unión física de los dos materiales en una misma pieza, hay muy pocas manifestaciones de este ejercicio en la antiguedad, hemos encontrado algunas piezas en egipto que usaban el metal para enfundar piezas talladas en piedra pero poco se conoce (aunque existe) acerca de las uniones entre el metal y la cerámica. Conectarlos para crear nuevos lenguajes es uno de nuestros principales retos e intereses.

Exploráis fundamentalmente, las formas y tradiciones de la cerámica griega, romana o íbera. ¿Qué aportan al proyecto estas culturas concretas que no pueda daros, por ejemplo, la tradición asiática? ¿Cómo interpretáis estos códigos en el presente?

Cada cultura o tradición está conformada por una temporalidad, una espacialidad y un contexto capaces de aportar innumerables capas a proyectos como el nuestro, elejimos estas tradiciones por una cuestión de cercanía, tanto geográfica como cultural, hemos nacido y crecido en este mar y queríamos enteder que objetos trajo, para qué se usaban, cómo se construian. No por ello cercamos los la atención en cuanto a referentes o referencias, no siempre tienen que estar apuntando hacia la península Ibérica o al Mediterráneo, son lugares de partida para comenzar a desarrollar una forma, pero está expuestos y son altamente permeables a influencias “externas” a estas culturas.

El arte rodea todo el proyecto. Presentáis el producto con fotos muy cuidadas y estéticas, todas acompañadas de un texto más poético que descriptivo. ¿Cómo elegís qué elmentos utilizar para contextualizar las piezas en estas fotografías? ¿Qué aporta a las piezas este estilo de edición fotográfica tan particular?

El bodegón se ha convertido en la excusa/obsesión que nos permite generar un espacio donde situar nuestro trabajo y ampliar su significado. Este género pictórico ha sido considerado un arte menor y acusado tradicionalmente de falto de imaginación, sin embargo pensamos que la naturaleza muerta demuestra manifestaciones mucho más complejas de lo que aparentan.


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Este espacio fotográfico nos proporciona la posibilidad de jugar con elementos que a priori no se encontrarían en un taller de barro y metal, pero que sí inundan el nuestro. Experimentar con sus formas y hacerlas convivir con piezas más definitivas se ha convertido en una parte tan importante como lo son las propias piezas que producimos. La elección de estos elementos orbitales siempre viene definida por algún referente artístico o estético que hemos seleccionado previamente teniendo en cuenta el tipo de imagen y discurso que queremos construir. Este tipo de edición aporta a nuestras piezas un marco estético y conceptual de mayor complejidad que la imagen de solo producto o la de taller. El juego que se produce entre imagen y texto nos acerca a la idea de arqueología, de buscadores y archivadores de elementos que al ser situados dentro de un mismo espacio se re-significan, alterando mutuamente su percepción y generando un nuevo significado.

Muchas de las piezas tienen formas que recuerdan a la piedra, el mar, la vegetación...¿Qué buscáis transmitir al evocar estas formas naturales?

Las formas y las texturas que generamos en CANOA hablan del tiempo (el que transcurre) como un elemento activo en el proceso vivencial de los objetos. Nada es inalterable por sí mismo, sin un continuo trabajo de cuidado y restauración los objetos sufren modificaciones en su forma y en su superficie, se producen pequeñas deformaciones y su piel se ve modificada por múltiples elementos y acciones que la desgastan. La temporalidad se hace presente a través de estos cambios que día a día son imperceptibles pero inevitables, un tiempo que se convierte en una herramienta estética activa y que desvela su innegable relación con un mundo natural que no tarda en hacer acto de presencia una vez que los objetos son depositados en un lugar. Desde la delicada tela de araña hasta la superficie rocosa de los objetos rescatados del fondo marino existe una enorme amalgama de efectos que el tiempo y la naturaleza producen sobre ellos. Estas variaciones también podrían ser entendidas a modo de palimpsestos, de capas que dialogan entre ellas y que nos permiten observar lo que los objetos han sido, son y podrán ser.

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El pilar fundamental de CANOA son las referencias tanto históricas como artísticas de las que nace vuestro trabajo. ¿Cuál es la principal dificultad que os encontráis al intentar plasmar todo este imaginario abstracto en un objeto concreto?

No intentamos plasmar nuestro imaginario en un objeto en concreto, ya que eso, según nuestro modo de entender, sería imposible, su magnitud es inabarcable para hablar de él en una lígula o un lutróforo. El proyecto en su totalidad, sus objetos, sus imágenes, sus textos, los desplazamientos, los referentes y todos lo que orbita alrededor, son las herramientas de las que nos servimos para poder plasmar el imaginario con el que trabajamos en CANOA, un imaginario que está vivo y que muta en cada pieza, en cada editorial, en cada frase y que pretende seguir navegando a la deriva para encontrar en el durante nuevas vías de experimentación que recorrer.

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