Bárbara Acosta, el barro y la belleza de la imperfección
Bárbara Acosta, el barro y la belleza de la imperfección

Hechas con las manos, de líneas simples y colores neutros. Sus piezas cuentan historias de sobremesas eternas.

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En la época de la producción en masa, en la que perfección apunta como única dirección para alcanzar a felicidad, llegan propuestas que nos dan una tregua, donde la belleza de la arruga se busca y se premia… Bajo la filosofía del amor por la imperfección se asienta el proyecto perseguido por una ceramista de Madrid llamada Bárbara Acosta, quien, con sus manos, hace arte en forma de platos, vasos y cuencos.

Su pasión por la cerámica nace de sus veranos durante su infancia “jugando con el barro en el taller de las primas de mi padre”, nos comenta. Y es que la vena artística le viene de cuna ya que nació en una familia, fundadores de los bolsos Acosta, que se ha dedicado por completo al diseño. Pero, en su afán por descubrir nuevas técnicas y formas artísticas, Bárbara se adentró en el mundo de la y rápidamente empezó a tomar clases. “Me encantó desde el principio, me gustó el proceso y todo el abanico de posibilidades que tenía. Fui a clases de potterygym y tuve una profesora maravillosa que se llama Merche, de la cual aprendí muchísimo”, recuerda.

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Las vajillas de Bárbara Acosta buscan la belleza de las imperfecciones. “Me inspira lo sencillo, los materiales nobles y naturales, mis vivencias, mi vida”, nos cuenta. “Mis vajillas tienen rastros de mi mano y en cada pieza hay parte de lo que veo y de lo que no veo”. Sus diseños se caracterizan por ser minimalistas, seguir líneas simples y los colores neutros ya que estos, en sus propias palabras, “me inspiran tranquilidad, mezclan con muchas gamas y hacen que la comida que vamos a comer en ellos tenga su protagonismo. Son tonos que tienen personalidad, son sutiles. Creo que son un poco como soy yo”.

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“Mis vajillas tienen rastros de mi mano y en cada pieza hay parte de lo que veo y de lo que no veo”

Cada pieza se realiza a mano, se deja secar lentamente y se mete en un horno durante 12 horas. El proceso de producción artesanal es lento y todo se realiza en su taller de Madrid donde apenas producen unas 150 piezas. Sin duda la exclusividad y el amor por lo imperfecto es la seña de la casa. Preguntamos a Bárbara cuál es el mejor complemento para su vajilla, a lo que nos respondió, “el lino, manteles de lino, la madera, cuchara de madera y gente con la que compartir esas mesas”.

Descubre la obra de Bárbara Acosta, una ceramista que crea piezas únicas que cuentan historias de sobremesas eternas… Podrás encontrar sus cerámicas en su tienda online, así como en tiendas Malababa y en el Centro Comercial El Encinar, en Madrid.

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